CUIDADO DE LAS MANOS

Las manos pueden mostrar un aspecto cansado, envejecido, descuidado si no se las protege del desgaste diario y si no reciben la atención necesaria. Mantener la PIEL HIDRATADA es una de las condiciones básicas para que éstas presenten un aspecto óptimo.

Existe un flujo constante de humedad de la dermis hacia la epidermis. Para que la piel pueda retener humedad, el "cemento intercelular" formado por lípidos que mantienen juntas las células epidérmicas debe ser denso y formar una película protectora.

CUIDADO DE LAS MANOS

La piel de la palma de la mano es de estructura compacta y resistente, no tiene lubricación natural y tiene tendencia a volverse seca y callosa.

CUIDADO DE LAS MANOS

La piel del dorso de la mano es fina y frágil, con escasas glándulas sebáceas, por ello su manto ácido (capa protectora de la piel formada por lípidos, proteínas y sudor) es tan fino que limita la capacidad de hidratación natural de la piel.

PIEL DESHIDRATADA

La piel deshidratada presenta:

1) Alteración de la película hidrolipídica protectora

2) Disminución del contenido hídrico
Los factores responsables de esta deshidratación podrían clasificarse en:

a) FACTORES INTERNOS
Disminución con la edad de la secreción de las glándulas sudoríparas y sebáceas. La unión entre las células es más débil y se produce alteración de las membranas celulares con la consiguiente pérdida de elasticidad.

b) FACTORES EXTERNOS
Factores climáticos (sol, frío, viento), agentes agresivos, polución,...

¿CÓMO ACTUAR PARA CONSEGUIR UNAS MANOS PERFECTAMENTE HIDRATADAS?

Debemos aportar agua a la piel, impedir que esta agua se pierda y equilibrar la pérdida de lípidos, incorporando activos hidratantes y agentes emolientes adecuados que nos permitan compensar la deshidratación constante a la que se encuentra sometida la piel de las manos y evitar de este modo que éstas se vuelvan ásperas y rugosas y que envejezcan prematuramente.